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TuSeguro.com Colombia - En Colombia Si se Toman en Serio los Sismos y el Riesgo de Desastres Naturales

 

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El país tiene un sistema de prevención y atención de desastres cada vez más robusto, pero le falta mejorar sus comunicaciones. Así resume la situación en este campo Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), quien lideró la respuesta al sismo del martes, que sacudió a 17 departamentos.

Márquez destaca la creación de la UNGRD, que hizo que el manejo de las amenazas naturales sea responsabilidad de un organismo de carácter nacional (que le reporta directamente a la Presidencia de la República) y no de una pequeña oficina del Ministerio del Interior.

“Eso nos ha empoderado, porque podemos organizar con eficacia los consejos municipales y departamentales de gestión del riesgo y el trabajo de la Cruz Roja, la Defensa Civil, la Policía y el Ejército, que lideran la asistencia. Eso ha sido clave para ganar en coordinación”, dice el funcionario.

Este nuevo enfoque comenzó a tomar forma tras las inundaciones del 2010 y del 2011 –por la influencia de La Niña–, uno de los peores desastres naturales de la historia de Colombia, que dejó pérdidas por casi 11 billones de pesos y 4 millones de damnificados.

El Gobierno decidió entonces invertir un billón de pesos en la unidad, que ahora se financia mediante el Fondo Nacional de la Gestión del Riesgo.

Según Márquez, Colombia ha mejorado en el plano operativo gracias a la Agencia de Cooperación de apoyo de Japón (Jica), que nos ha asesorado en el manejo de inundaciones, erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis. Por ejemplo, la sala de crisis de la UNGRD es idea de los nipones.

“Hoy, Colombia es menos vulnerable, aunque frente a los eventos naturales no hay países infalibles”, aclara el experto, quien pone como ejemplo el terremoto que hace cuatro años afectó a Japón. A pesar de ser esta una de las naciones más preparadas frente a cualquier amenaza. Ese sismo y el tsunami posterior dejaron más de 20.000 muertos.

Márquez reconoce que una de nuestras debilidades es la limitación de las comunicaciones, que no cubren todo el país y se saturan con facilidad. A esto se suma la creencia de muchos de que la prevención y la atención son responsabilidad del Estado.

Está demostrado que gran parte del éxito de la respuesta a un evento de gravedad radica en la participación de la comunidad. En ese sentido, las redes sociales son una gran herramienta de comunicación. Sin embargo, se usan con ligereza. “El martes, muchos tuiteros y usuarios de Facebook usaron la red para crear pánico. Sin fundamento, decían que habría réplicas, que temblaría otra vez, cuando ni la tecnología más avanzada puede predecir un terremoto. Eso es condenable y sería castigado de manera ejemplar en países desarrollados”, denuncia el funcionario.

Pese a este uso inadecuado, plataformas como Facebook y Twitter resultaron óptimas para enviar reportes a familiares y amigos, en reemplazo de las llamadas telefónicas o vía celular, que colapsaron después del sismo.

Este año debería estar listo el Sistema Nacional de Telecomunicaciones en Emergencias (SNTE), que busca optimizar las comunicaciones entre la población y las autoridades en momentos de emergencia, con el apoyo de las redes de telefonía móvil y los medios de comunicación.

Luisa Fernanda Salamanca, coordinadora de gestión de riesgos de la Cruz Roja para Cundinamarca y Bogotá, insiste en que todavía queda mucho por hacer, principalmente, en términos de planes de contingencia. “Aunque a nadie le gusta pensar en eso, es necesario prever que ante la inclemencia de un desastre natural podemos perderlo todo, por lo que es imprescindible tomar medidas preventivas, como asegurar nuestros bienes, tener planes alternativos de vivienda y, sobre todo, tomar conciencia de que la vida puede cambiar por un desastre”, dice.

En cuanto al sistema de salud, que está al límite con la demanda normal, el viceministro del ramo, Fernando Ruiz, señala que si bien existe la posibilidad de declarar la emergencia sanitaria, Colombia no tiene un marco legal que le permita al Ministerio de Salud adoptar las medidas necesarias para hacerle frente.

Por eso, insiste en que en el Plan Nacional de Desarrollo deben incluirse facultades para esa cartera como ordenar la compra de medicamentos, insumos, productos o servicios; establecer brigadas de atención, ordenar el traslado de profesionales a las zonas afectadas, autorizar el ejercicio profesional de estudiantes de profesiones del área de la salud y otorgar permisos para profesionales de la salud extranjeros.

En materia de infraestructura, Sandra Forero, presidenta de Camacol, señala que la construcción formal se enmarca dentro de normas de sismorresistencia muy exigentes.

En eso coincide Jorge Marín, vicepresidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, quien subraya que las construcciones, tanto de obras civiles como de edificaciones están regidas bajo la norma de sismorresistencia, que se convirtió en ley en 1984, tras el terremoto de Popayán, un año antes.

Preocupan las edificaciones construidas antes de 1984, así como las zonas rurales y la informalidad. “Es importante que los procesos de autoconstrucción tengan acompañamiento técnico de los municipios, porque el 50 por ciento de nuestras ciudades se ha desarrollado al margen de la formalidad y ahí es donde está el mayor riesgo”, recalca Forero.

Redacción TuSeguro.com con información de ElTiempo.com y SomosSeguros.com

 

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